Sala Clamores

Cada noche el ritual de la música en vivo: jazz, blues, funky, bossa, tango, etc

Clamores nació un veinticinco de julio, en el 81 de mil novecientos, día de Santiago Apóstol, patrón de las Españas. 34 años 34, pero solamente 33 de música en vivo. En un enclave madrileño, castizo por excelencia, entre los barrios de Chamberí y Malasaña, este último epicentro de esa cultura nocturna, noctámbula y un puntito canalla que tantas veces fue denostada hasta la llegada del Viejo y Entrañable Profesor, D. Enrique Tierno, que, enfundado en su habitual terno gris cruzado, le confirió un halo de cultura, dignidad y… ¿por qué no?, prosapia escénica.

Clamores. Lugar de suaves meandros hechos canciones, junto a calles de histórico postín –Quevedo, Olavide, Trafalgar, Hartzenbuch, Palafox, Alburquerque – y de ondas sonoras, músicas subterráneas, jaula, refugio, nido y morada de tantos artistas.

Clamores. Amplio portalón acrisolado por la pátina del tiempo que le confiere su edad.. Exigüo entramado de escaleras angostas, trocha de Las Termópilas. Un microcosmo cultural fiel a sí mismo que ha reflejado cada noche el ritual de la música en vivo: jazz, blues, funky, bossa, tango, etc. Dentro, la sala sin diseño, pero vigente: toda modernidad es un arrebato de caducidad.


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